Carta número uno.
Boston-Massachusetts.
Danilo Agustíza a Martín Mondrago.
Hola Martín.
Hace casi un año que no sé de ti, por supuesto que nuestro
último encuentro no fue nada placentero.
Sé muy bien que he tardado mucho en escribirte, por favor,
no creas que no he querido hacerlo, simplemente quería tener algo que contarte;
te escribo con mucho entusiasmo ya que el tiempo que ha pasado no ha sido en
vano.
Hasta cierto punto tú y yo sabemos lo mismo, todo comenzó
con la transformación de Borrero, en sus últimos días era una persona totalmente distinta; ¿Recuerdas cómo era antes? No era una persona desagradable pero nunca
fue popular, sólo desde que hizo amistad con Denisse es que se hizo conocido
Pero Martín, Borrero no era feliz, yo hablé con él esas no fueron sus palabras
pero tú me conoces yo me doy cuenta de ese tipo de cosas. Es verdad que durante
las fiestas era el alma de ellas pero en las mañanas tenía episodios de
depresión.
Por supuesto que Denisse desaparecía en estos momentos, ella
solo aparecía cuando Borrero tenía dinero, nunca me agradó, tú recordarás los
fuertes encuentro que tuvimos pero lo que quiero que recuerdes es la última
vez, que vimos a Borrero, cuando nos insulto tan fuertemente tú perdiste la
calma y lo tumbaste de un solo golpe.
Después de eso tú te
fuiste pero yo me quede ¿lo recuerdas Martín? Yo me quedé y en el momento en
que cerraste la puerta de fuera Borrero comenzó a llorar y a rogarme que lo
ayude.
Tranquilo Martín, estoy seguro de que si te hubieras quedado
esto no habría pasado ya sabes lo orgulloso que podía ser Borrero, en fin,
entre espantosos gritos me entregó una pieza de madera, A simple vista parecía
una moneda, al ver tanta desesperación en sus ojos acepté.
Lo que quería era que oculte la pieza pero algo ocurrió,
cuando estaba saliendo de su casa, Borrero en lo que después entendí fue una
traición de su conciencia, me recomendó que no la ocultara en casa.
No te volví a ver
después de eso Martín pero estoy seguro que al igual que mi te sorprendió la
noticia de la muerte de Borrero, Y aún más al saber que fue por mano propia,
esto me confundió mucho ya que Borrero era católico, y de los verdaderos.
Pero desde aquí tu ya no conoces la historia, ya no sabes lo
que ocurrió y es por eso que te escribo esta carta.
Sólo pasó un mes de la muerte de Borrero cuando Denisse
apareció en mi puerta, ni yo ni nadie podía negar la belleza de Denisse; me
dejé convencer y le invité a pasar.
Dijo sentirse muy
apenada por lo de Borrero, también dijo no tener en donde quedarse, entonces
entendí porque Borrero no podía dejar de salir con ella; era una mujer muy
persuasiva y por supuesto que le dije que sí; la verdad es que me pudo haber
pedido cualquier cosa , Martín no sé si me estás entendiendo, le habría dado mi
alma si me la hubiera pedido.
Pasó conmigo dos
semanas en donde la lleve a toda fiesta , a todo restaurante, a todo lugar que
quería; simplemente no podía decirle que
no, es estúpido Martín ahora lo entiendo pero en ese momento creí estar enamorado.
Entonces lo recordé, lo había olvidado totalmente, las
últimas palabras de Borrero “No la escondas en tu casa”, no sé qué me hizo
recordar pero su consejo, no lo había seguido, la pieza de madera no sólo estaba en mi casa, sino
que estaba en mi mesita de noche junto a mi cama.
De inmediato la saqué de mi casa y para asegurarme de no
perderla la enterré en un terreno vacío, cerca de la iglesia de la catedral.
Cuando llegue a casa parecía que nadie en toda la cuadra
tenía una luz encendida, todo estaba muy oscuro así que fui directo y rápido.
Allí estaba Denisse y
sólo una tenue luz de una pequeña vela alumbraba la sala. Denisse sin ninguna
duda había estado llorando pero eso no era todo, se veía distinta, se veía
vieja, golpeada, acabada.
Con tan poca luz apenas podía ver por dónde caminar cuando tropecé con algo, era un cajón de uno
de mis armarios entonces me di cuenta de que toda la sala era un desastre,
como si varias personas hubieran entrado a robar; todos mis cajones tirados, mis
muebles rotos, los papeles de mi oficina por todas partes.
Como ya lo escribí,
al principio creí que habían sido ladrones pero Denisse cambió todo cuando
pregunto “¿Dónde está?”
Su vos también estaba distinta, parecía deteriorada y desesperada. No sabía qué hacer y ella cada vez comenzó a
tener más desesperación.
“¿Dónde está?” Volvía
a preguntar una y otra vez ya no esperaba que respondiera sólo preguntaba,
preguntaba y preguntaba hasta que perdió la paciencia y la pregunta se
transformó en un grito, mientras ella se abalanzó contra mí, la vela cayó y la
única luz que había se apagó.
Antes que llegara a mi
corrí tumbando y golpeando todo, conseguí llegar a mi habitación y de un golpe
cerrarla puerta mientras que Denisse gritaba y destruía todo afuera.
Eventualmente llegó hasta mi puerta, la golpeaba con una
fuerza impresionante, seguía gritando
pero no podía entender lo que decía, en cualquier momento la puerta se iba
abrir así que recurrí a la ventana.
Al caer me lastime una pierna pero como te podrás imaginar
no me importó, me arrastre hasta el bosque Ludario, el que está atrás de mi
casa, he incluso ahí podía escuchar los gritos.
Fue la noche más
larga de mi vida, ya en la mañana el dolor de mi pierna había disminuido y pude
caminar, lentamente pero podía.
Martín, mi casa
estaba destruida como si un incendio lo hubiera hecho ruinas, ya ni siquiera se
podía llamar casa y de Denisse no había rastro.
Me recuperé por
completo en casa de mi padre, que es donde vivo ahora, hace poco reuní el valor
para desenterrar la pieza de madera pero por más que lo intente para mi alivio
no pude encontrarla.
Martín, he pensado mucho en lo que pasó y me creerás loco
pero creo saber lo que pasó.
Denisse de alguna
manera se alimentaba de las personas que tenían esta pieza y tenía algún
control sobre ellas; por eso cuando la enterré se desesperó tanto porque ya no
tenía ni control ni alimento.
Creo que Borrero también concluyó en esto y simplemente ya
no soporto que Denisse le quitara su vida pero ¿Por qué me la dio mi? Al igual
que yo creo que él también creyó está enamorado de Denisse y no quería dejarla
morir, pero ¿Recuerdas que dije que Borrero
tuvo una traición de su conciencia? Yo era su amigo por eso me dio el
consejo que mantuviera la pieza lejos de mí casa, Borrero puso en peligro mi
vida pero también me salvó.
No tengo cómo probar
esto pero creo fervientemente que fue lo que pasó, gracias a Víctor recuperé el
dinero de mi casa y en poco tiempo espero tener una nueva, cuando eso
suceda espero que aceptes una invitación de mi parte.
Espero saber de ti
pronto, también quiero saber lo que piensas de lo que te he contado.
Saludos.
Danilo.
Todos los cuentos están debidamente registrados

Registro de propiedad intelectual
Alex Samaniego
Todos los derechos reservados
Todos los cuentos están debidamente registrados
Registro de propiedad intelectual
Alex Samaniego
Todos los derechos reservados
No hay comentarios:
Publicar un comentario